Guía completa

Un sistema que llegó con la norma Euro 6

Los diésel matriculados desde 2014-2016 incorporan un sistema de reducción catalítica selectiva (SCR) para bajar las emisiones de óxidos de nitrógeno. El AdBlue, que es urea diluida al 32,5%, se inyecta en el escape antes del catalizador SCR; ahí se descompone en amoniaco y neutraliza el NOx convirtiéndolo en nitrógeno y agua. Funciona bien cuando todos sus componentes están sanos, pero son varios: sensor NOx antes del catalizador, sensor NOx después, inyector dosificador, bomba, módulo de control propio y el depósito calefactado (el AdBlue se congela a -11 °C, así que se calienta en invierno).

El aviso que no admite postergación

El sistema avisa con antelación —“rellenar AdBlue en X km”— y va escalando. Llegado a cero, el motor sencillamente no arranca. Es una medida de la propia normativa: el fabricante no puede dejar circular un diésel sin su sistema de reducción de emisiones activo. Por eso no tiene sentido dejarlo para “cuando toque”, el margen que da el coche antes de bloquearse suele ser de unos pocos cientos de kilómetros.

Diagnosticamos con el módulo correcto

El SCR tiene su propia centralita, separada en muchos modelos de la del motor. Un lector genérico no siempre llega a esos códigos. Usamos equipo con cobertura específica para leer P204F (sistema de reducción en general), P207F (calidad de AdBlue insuficiente) o P229F (sensor NOx fuera de rango), y a partir de ahí comprobamos el componente físico antes de decidir qué se cambia.

La calidad del producto explica más averías de las que parece

El AdBlue caduca —unos dos años desde su fabricación— y si el coche pasa mucho tiempo parado, puede caducar antes de gastarse. La urea cristaliza y puede obstruir el inyector. El AdBlue de procedencia dudosa, sin certificación ISO 22241, puede llevar una concentración incorrecta o contaminantes que acortan la vida de los sensores NOx, que son de largo lo más caro del sistema. Comprobamos el producto en depósito antes de sospechar de la electrónica: a veces vaciar y rellenar con AdBlue fresco certificado resuelve más de lo que parece.

Lo que no hacemos, aunque nos lo pidan

Eliminar el AdBlue —programar la centralita para que lo ignore o desconectar el depósito— es ilegal en España y en el resto de la UE. El coche queda fuera de la normativa de emisiones con la que se homologó, puede no pasar la ITV si se detecta la manipulación, y es sancionable en un control de carretera. La opción correcta, y la única que ofrecemos, es diagnosticar el componente que falla y repararlo.