Guía completa

Un componente que va desapareciendo del parque

La dirección asistida hidráulica funciona con una bomba, movida por el motor, que empuja aceite a presión hacia el sistema de dirección para que girar el volante requiera mucho menos esfuerzo. Es la tecnología que dominó durante décadas, pero desde hace unos años los fabricantes migran cada vez más hacia la dirección asistida eléctrica, que no lleva este líquido ni tiene esta avería concreta — el motor eléctrico está integrado directamente en la columna o en la cremallera. Si tu coche es reciente, es posible que ni siquiera aplique este servicio; lo confirmamos con la matrícula antes de nada.

Lo que dice el color del líquido

En los coches que sí llevan el sistema hidráulico, el líquido tiene una vida útil bastante más larga que el de frenos, pero no es eterna. Comprobamos su aspecto en cada revisión: un tono claro y limpio indica que todo va bien; un color oscurecido, con partículas en suspensión, suele señalar que las juntas internas de la propia bomba de dirección están empezando a desgastarse y sueltan pequeñas partículas al circuito. En ese punto conviene actuar, porque cuanto más tiempo pase, más se acelera el desgaste de la bomba.

Los síntomas que se notan al volante

Una dirección que pesa más de lo habitual, sobre todo nada más arrancar en frío, es el aviso más temprano. Un silbido o un gruñido al girar el volante hasta el tope —al aparcar, por ejemplo— suele indicar aire en el circuito o una bomba que ya está sufriendo. Y un nivel de depósito que baja de forma progresiva, sin que se rellene una vez y se olvide, apunta a una fuga en alguna manguera o en la propia cremallera que conviene localizar antes de que la bomba se quede sin lubricación por completo.

El aceite correcto no es opcional

No todos los líquidos de dirección son iguales ni intercambiables entre sí. Según el fabricante, puede pedir un ATF tipo Dexron, un CHF específico o un Pentosin, cada uno con una formulación distinta pensada para la bomba y las juntas concretas de ese sistema. Usar el equivocado no da un fallo inmediato, pero acelera el desgaste de las juntas internas con el tiempo — usamos siempre el que corresponde a tu modelo, no un genérico universal.

El purgado, para que no quede aire atrapado

Tras rellenar, giramos el volante de tope a tope varias veces con el motor en marcha para expulsar cualquier burbuja de aire que haya quedado en el circuito. El aire atrapado da una sensación de dirección algo esponjosa o con pequeñas vibraciones al volante, muy parecida a la de un líquido en mal estado, así que este paso final es tan importante como el propio cambio del aceite.