Guía completa
El líquido que envejece aunque el coche no se mueva
De todos los fluidos del coche, el refrigerante es el que menos atención recibe fuera del concesionario. Se cambia al comprar el vehículo y luego pasan años, a veces cientos de miles de kilómetros, sin que nadie vuelva a mirarlo. El problema es que no funciona por kilómetros: funciona por tiempo. El etilenglicol de base apenas se degrada, pero el paquete de aditivos anticorrosión que lleva disuelto sí se agota con los ciclos de calor y frío, ruedes o no ruedes. Y cuando se agota, el líquido sigue enfriando y sigue sin congelarse, así que por fuera no cambia nada mientras por dentro empieza a picarse el radiador de aluminio, la bomba de agua y el intercambiador.
Por eso un coche que hace pocos kilómetros al año no está a salvo de este cambio: si tiene más de cuatro o cinco años desde el último relleno completo, lo necesita igual que uno que hace autovía a diario.
El refrigerante correcto no es una elección, es un dato del fabricante
Cada marca especifica el suyo, y no son intercambiables sin criterio:
- G12, G12+, G12++, G13 (rosa, morado) — Volkswagen, Audi, Seat, Skoda, Cupra.
- G05 / OAT azul — Toyota, Mazda y parte de la gama Honda.
- HOAT amarillo — Ford y varios modelos de origen americano.
- G48 azul-verde — Mercedes y BMW antiguos; en los modernos se sustituye por G12++.
- OAT verde — Hyundai y Kia.
- Específico PSA/Glycol — Peugeot, Citroën y el resto de Stellantis en modelos recientes.
Mezclar tipos distintos no es cuestión de estética: cada química reacciona de forma diferente y la mezcla puede precipitar partículas que acaban obstruyendo el circuito.
Para confirmar cuál corresponde a tu coche miramos el manual, la etiqueta del propio depósito de expansión (muchos fabricantes la incluyen) o, si no hay forma de saberlo con seguridad, hacemos un purgado completo con el tipo correcto para no arriesgar con el color como única pista.
Cambio simple o purgado completo
El cambio simple (50-80 €) vacía depósito y radiador, dejando un 30% aproximado del líquido viejo mezclado con el nuevo — suficiente si el mantenimiento se ha llevado al día cada 4-5 años. El purgado completo (80-130 €) vacía también el bloque motor y es la opción recomendable si nunca se ha hecho antes, si se cambia de tipo de refrigerante o si el sistema muestra signos de contaminación.
Cuando el síntoma no es visible
Una temperatura que sube en el cuadro, una pérdida visible en un latiguillo o una junta son fáciles de interpretar. Lo que exige más cuidado es una pérdida sin mancha debajo: ahí entra en juego la posibilidad de una junta de culata o un intercambiador dañado, y ese diagnóstico no admite demoras — sin reparar, el motor puede fallar en pocos miles de kilómetros.